A LA FUERZA RUMBO AL NORTE

Octavo capítulo de la novela Un surco en el mar, Libro I de la serie De Campesino a Marinero. Las Aventuras de Félix Núñez, de Fernando Lizama Murphy (disponible en Amazon)

Primera Escuadra Nacional. Obra de Álvaro Casanova Zenteno.

Abrí los ojos para encontrarme en un sitio oscuro, empapado y entumido por el agua helada que cubría el piso. Estaba tan sediento que intenté beber de ahí, pero era salada. Me llamó la atención. Confundido, pensé que tal vez había provocado algún desmán en medio de mi embriaguez y que estaba preso por la guardia, pero ¿por qué el agua salada? Nadie aparecía para dar una explicación y el dolor de cabeza me atormentaba, igual que en mis borracheras anteriores. Recordé entonces que juré no volver a tomar y ya había roto mi promesa varias veces. Me reproché diciendo que lo que me ocurría era por eso, por no respetar lo prometido. Además, la noche anterior había fornicado con una prostituta y había participado en una fiesta en un lugar que parecía Sodoma y Gomorra. El padre Nicodemo, aparte de las primeras letras, me había inculcado muy profundamente el sentido de culpa, y yo era un pecador que estaba recibiendo el merecido castigo.

En medio de mis cavilaciones, intentaba fijar la vista en unas rendijas que permitían el tenue paso de luz, pero un extraño vaivén me lo impedía. Opté por ponerme de pie, lo que logré después de varios intentos. Identifiqué las rendijas como el marco de una puerta y, al acercarme a ella, tropecé con algo y me fui de bruces. Al palpar el bulto descubrí otro cuerpo. Pensé que estaba muerto, pero me incliné sobre él y escuché un leve ronquido. Lo remecí hasta que un quejido me anunció que había despertado y que sus ojos me miraban extrañados, mostrando tanto desconcierto como yo. Ahora fue él quien comenzó a quejarse de la humedad y el frío. Con mi ayuda, se puso de pie.

─ ¿Dónde estoy? ─preguntó.

─Lo mismo quisiera saber. Parece una cárcel, pero se mueve ─respondí, descorazonado, porque esperaba una respuesta más precisa.

─¿Quién eres?

─Me llamo Félix Núñez; estaba en el puerto en una taberna y amanecí aquí. Pero no sé cómo llegué.

El hombre guardó silencio durante un instante, poniendo atención a los ruidos que provenían del exterior. Luego afirmó.

─Estamos en una nave, vamos navegando.

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