JUAN BRAVO, EL NIÑO HÉROE DE LA GUERRA DEL PACÍFICO

Crónica de Fernando Lizama-Murphy

Grumete Juan BravoNunca se ha usado un rifle sin perder menos balas que con este negro”.

Contralmirante Carlos Condell

En la crónica escrita hace un tiempo,  La guerra y los niños en América Latina, hablamos de la cantidad de muchachitos de corta edad que combatieron en distintos conflictos que se desarrollaron, y que se siguen desarrollando, en nuestro continente. Hoy nos ocuparemos especialmente de uno de esos niños mencionado entonces, uno que cumplió una misión destacada en el Combate Naval de Punta Gruesa, acaecido el 21 de mayo de 1879 al sur de Iquique.

Mientras la Esmeralda luchaba contra el Huáscar en la rada iquiqueña, la Covadonga, al mando de su capitán, don Carlos Condell de la Haza, comenzó a navegar hacia el sur con el propósito de llegar a Antofagasta para informar lo que estaba ocurriendo. Lo perseguía a corta distancia la Independencia, comandada por don Juan Guillermo Moore.

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A RUSIA CON ILUSIÓN

Por Fernando Lizama-Murphy

Las tragedias que le ocurren a la humanidad tienen coletazos que son opacados por el drama principal. Muchas personas se ven afectadas por estas consecuencias secundarias, pero no constituyen en sí un material de estudio suficiente como para ser consideradas como parte relevante de la historia o de las noticias. Eso ocurrió con más de diez mil estadounidenses o emigrantes que partieron hacia la Unión Soviética en busca de un futuro mejor y que fueron devorados por el sistema ruso.

Equipo de béisbol en el Parque GorkiLos Antecedentes

La corriente migratoria hacia los Estados Unidos ha sido permanente desde su nacimiento como nación y, ya en 1920, el país llevaba muchos años convertidos en el símbolo del bienestar; la aspiración de millones de personas en todo el mundo era disfrutar de sus ventajas. El flujo de migrantes era inatajable y las naves provenientes de Europa y de Asia arribaban repletas a los puertos norteamericanos. Desde el sur del río Bravo, los latinos llegaban por cualquier medio buscando salir de la mediocridad que ofrecían sus países. El proceso se había acentuado a partir de la época de la fiebre del oro en California y parecía que el Tío Sam tenía capacidad para absorber a todo aquel que quisiera trabajar y vivir bien. Por eso se le denominó “El País de las Oportunidades”

Este aumento explosivo de la población, la capacidad inventiva de los yanquis, junto con el aumento de la demanda por productos estadounidenses antes, durante y después de la Primera Guerra Mundial, llevó a la industria a crecer a pasos de gigante. Todo lo que Estados Unidos producía, se vendía, y parecía que esa apetencia era insaciable, por lo que las máquinas trabajaban sin cesar. Los únicos que permanecían ajenos a este boom eran los agricultores. Los precios de los productos de la tierra estaban estancados y las cosechas superaban las necesidades de la población, empobreciendo en forma acelerada a los pequeños campesinos.

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