JUAN BRAVO, EL NIÑO HÉROE DE LA GUERRA DEL PACÍFICO

Crónica de Fernando Lizama-Murphy

Grumete Juan BravoNunca se ha usado un rifle sin perder menos balas que con este negro”.

Contralmirante Carlos Condell

En la crónica escrita hace un tiempo,  La guerra y los niños en América Latina, hablamos de la cantidad de muchachitos de corta edad que combatieron en distintos conflictos que se desarrollaron, y que se siguen desarrollando, en nuestro continente. Hoy nos ocuparemos especialmente de uno de esos niños mencionado entonces, uno que cumplió una misión destacada en el Combate Naval de Punta Gruesa, acaecido el 21 de mayo de 1879 al sur de Iquique.

Mientras la Esmeralda luchaba contra el Huáscar en la rada iquiqueña, la Covadonga, al mando de su capitán, don Carlos Condell de la Haza, comenzó a navegar hacia el sur con el propósito de llegar a Antofagasta para informar lo que estaba ocurriendo. Lo perseguía a corta distancia la Independencia, comandada por don Juan Guillermo Moore.

La Covadonga

Era una de las naves más vetustas de la escuadra chilena. Botada el 8 de noviembre de 1859, fue una de ocho iguales que se construyeron en los astilleros de El Ferrol, en Cádiz, España. Quedó incorporada a la escuadra chilena luego de ser capturada por la corbeta Esmeralda, comandada por don Juan Williams Rebolledo, en el Combate Naval de Papudo, el 26 de noviembre de 1865, episodio acaecido durante la guerra de Chile contra España. Desde entonces participó en distintas acciones navales, hasta que se la destinó, por el ahora Almirante Juan Williams, a mantener el bloqueo de Iquique junto a la Esmeralda al comienzo de la Guerra del Pacífico, que Chile sostuvo contra Perú y Bolivia. En el puerto nortino la sorprendió la historia.

Se trataba de un barco pequeño de madera, sin blindaje, de 48,5 metros de eslora, que desplazaba 415 toneladas. Para el momento que nos ocupa, estaba equipado con dos cañones de 70 libras y dos de 9 libras. Era de navegación mixta, de vela y motor de 140 CV, con calderas tubulares a carbón, motor que le permitía alcanzar una velocidad máxima de 7 nudos, pero en promedio no superaba los 5.  Su tripulación era de ciento veinte hombres. Su calado, dato importante en este caso, era de 4 metros. Cabe hacer notar que esta nave carecía de artillería en la popa.

La Independencia

La perseguidora, la fragata Independencia, fue el primer barco blindado de la Armada del Perú, y era considerada una de las naves más modernas de su tiempo. Fue construida en los astilleros Samuda Brothers, de Inglaterra, botada el 8 de agosto de 1865 y tenía 65,5 metros de eslora. Desplazaba 2.000 toneladas y su velocidad máxima era de 13 nudos, impulsada por un motor de 1.500 CV. Para el combate naval de Punta Gruesa estaba equipada con 12 cañones de 70 libras, 2 cañones giratorios de 150 libras, 4 de 32 libras, 4 de 9 libras, más ametralladoras. Su tripulación constaba de 400 hombres. Su calado, 7,3 metros.

Los hechos

Con todas estas diferencias era indudable que la victoria peruana era solo cuestión de tiempo y paciencia, que fue lo que le faltó a Moore. Porque el capitán Condell decidió arriesgarse y navegar pegado a la costa, aprovechando que su nave tenía menos calado. Aun así, la Independencia se acercaba peligrosamente, con el propósito de usar su espolón para echarla a pique, y disparaba sus baterías de proa que causaban grandes daños a la nave chilena, que a pesar del acoso mantenía su estrategia.

Como Condell carecía de cañón de popa, en caso de querer devolver el fuego tendría que haber girado, exponiendo sus flancos a la artillería enemiga, perdiendo velocidad. No le quedaba otro camino que continuar huyendo hacia el sur, tratando de aprovechar sus tres metros menos de calado, evitando las “trampas” del litoral y esperando que su rival no fuese capaz de sortearlas.

La Independencia apuraba la marcha para ponerse al costado de la nave enemiga o enterrar su espolón y así terminar con el combate, pero las maniobras de la Covadonga lo impedían. Por más de cuatro horas continuó su asedio disparando con su cañón de proa, y causando daños en el velamen, aminorando aún más la marcha del barco chileno.

Entonces Condell recordó que uno de sus tripulantes, un muchachito de catorce años, poseía una puntería privilegiada. Le ordenó subir a la cofa para que desde ahí disparara a cualquier peruano que intentara usar el cañón de proa. Este niño se llamaba Juan Bravo.

El “niño de buena puntería”

Juan Bravo había nacido en Llico, en la provincia de Arauco, en 1865. Su nombre real era Juan Millacura ―se supone que su padre fue don Manuel Millacura―, pero huyó de su hogar para enrolarse en la Armada de Chile. Se piensa que es posible que cambiara su apellido para evitar ser ubicado por su familia. La otra causa para esta decisión pudo tener que ver con la intención de evitar prejuicios en contra de su raza mapuche, aunque muchos soldados de esta etnia pelearon con heroísmo por Chile en la Guerra del Pacífico.

Lo concreto es que desde que tuvo un arma de fuego en sus manos, el muchacho exhibió una puntería magistral. De esa habilidad tenía conocimiento el comandante Condell cuando le dio la orden de trepar a la cofa y disparar contra los artilleros peruanos.

Grumete Juan BravoPese al bamboleo de la nave, la puntería de Bravo causó estragos entre los enemigos, que no lograban llegar hasta el cañón para hundir a la Covadonga. La leyenda más que la historia nos dice que fueron dieciséis los marinos muertos por las balas del improvisado francotirador.

El comandante Moore, desesperado por dar caza a su presa, arriesgó más de lo prudente, omitiendo el gran detalle de que navegaba en aguas poco profundas, y encalló en un roquerío oculto por la marea. Condell giró y disparó con sus cañones contra la nave varada, inutilizándola, lo que sería determinante para el futuro del conflicto.

A Moore no le quedó otro camino que rendirse. Aunque el capitán peruano aseguró posteriormente que dio orden de evacuar, y que nunca rindió la nave. A fin de cuentas, son temas protocolares que no varían el resultado.

Mientras tanto, en Iquique, el Huáscar ya había hundido a la Esmeralda y enfilaba hacia el sur para reunirse con su aliado, sin saber que yacía inerte en la costa, a merced de la Covadonga. Cuando Condell lo vio aparecer en el horizonte, reinició su huida. No quiso tentar a su buena suerte.

Condell regresó a Valparaíso con su nave bastante dañada ―pese a que se le hicieron reparaciones de emergencia en Antofagasta―, pero victorioso, y por eso fue recibido como héroe. A todos los actos oficiales asistió junto al “Negrito Bravo”, como llamaba cariñosamente al niño mapuche, compartiendo honores con él.

El 23 de junio de 1879, en el principal puerto chileno, la gente se agolpó para dar la bienvenida a los héroes y una delegación del Liceo de Hombres, encabezada por Ricardo Lennes, brindó a Bravo una recepción especial. Le pusieron una corona de laureles en las sienes y le dedicaron el siguiente discurso:

En el menor de los héroes de la Covadonga queremos saludar a los marinos del 21 de mayo, que han dado a la patria un día imperecedero. Digno eres, valiente grumete, de la corona de laurel que con regocijo te presentamos, porque tú has probado que en Chile hasta los niños son leones cuando se trata de la honra nacional.

Recibe lo que mereces y permite que un fraternal abrazo estreche tu corazón valiente a nombre de mis compañeros de liceo.

¡Gloria a los valientes!

¡Salud al porvenir!

Las recepciones y los homenajes continuaron en Santiago y en todo momento Condell se hizo acompañar por Juan Bravo. De hecho, al humilde grumete mapuche se le tomaron fotografías de estudio, las que estaban reservadas solo para personajes destacados.

Como suele ocurrir con muchas personas que tienen un protagonismo efímero en la historia, a Juan Bravo se le pierde el rastro. Se desconoce qué fue de su vida después del episodio que hizo que su nombre perdurara en el tiempo como un niño héroe.

Tampoco existe un registro del lugar ni de la fecha de su muerte.

Pero la historia es extraña. Hoy por hoy, nadie duda de la existencia de Juan Bravo ni de su acción valerosa, aunque en el informe emitido por Condell con respecto al combate de Punta Gruesa, en ninguna parte menciona al niño héroe. Moore, en cambio menciona, en el informe que entregó a la armada de su país, a los tiradores que hacían fuego desde las cofas de la Covadonga, sin referirse a alguno en particular. Lo mismo hace el historiador Benjamín Vicuña Mackenna cuando relata el episodio, poco después de ocurrido; nos habla de cuatro rifleros que disparaban desde las cofas, sin mencionar a ninguno en especial.

¿Omisión, olvido, ingratitud, o Juan Bravo fue solo una leyenda para entusiasmar a otros jóvenes?

Fernando Lizama Murphy
Enero 2017

3 comentarios en “JUAN BRAVO, EL NIÑO HÉROE DE LA GUERRA DEL PACÍFICO

  1. pedro cerda

    Don Fernando, primero que todo lo felicito por exponer estos hechos muy poco conocidos de nuestra historia.
    Como aficionado a la práctica con armas de fuego y fanático de la historia, sobre todo bélica, siempre me pregunté sobre este hecho en particular y algún otro de similares características en la Guerra del Pacífico.
    ¿Podríamos lograr determinar a que distancia fluctuaron los tiros hechos por el marinero Bravo?
    Asimilo su hazaña a lo que hoy en día desempeñan los francotiradores de agrupaciones especiales navales. Un ejemplo podría ser la película Captain Phillips, donde francotiradores de los US Navy SEALS tenían que hacer tiros de precisión a distancia teniendo que calcular los vaivenes de la mar.

    ¿Tenemos algún otro hecho similar pero circunscrito al Ejercito durante la Guerra del Pacífico?

    Debemos recordar que el fusil más común usado por Chile, el Comblain II, calibre 11mm era capaz de efectuar disparos efectivos a más de 400 metros.

    Muchos saludos y gracias por su aporte.

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  2. Jaime

    Sin contar las balas que hizo este niño héroe , es lamentable que la historia sea tan débil y triste , hoy en día está presente la tecnología para averiguar por lo menos su nombre y apellido , buscar registros de su historia , su familia , su ciudad , etc. digo lamentable porque se repite que nuestra historia es débil y sin matices verdaderas , es indigno que existan historiadores que no velan por darnos una claridad exacta , no solamente de este niño hay mucho que que contar , pero poco claro qué decir .

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  3. Niní Tuuli

    Leo con mucho entusiasmo estos resúmenes de historias de personajes que han tenido un participación en hechos o sucesos, y no se les ha dado la importancia necesaria por omisión u olvido, .quizás por no ser relevantes. Por lo tanto quedan en algún rincón de un archivador de biblioteca. Los encuentro interesantísimos de volverlo al escrito y poder leerlos gracias a Usted. Estoy en busca de un archivo no muy difundido, que sea en resumen y con una letra de buen tamaño y que no tenga que imprimir 50 páginas Tema : Sublevación de la masa obrera de Ránquil Lonquimay Chile 1934 Interesa la Biografía de Juan Segundo Leiva Tapia personaje que se le atañe ser el autor del levantamiento de la masa trabajadora y explotada por latifundista de la zona. Agradeciendo su atención lo Saluda Atentamente Niní Tuuli . .

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