DEJANDO EL TERRUÑO

Primer capítulo de la novela Un surco en el mar, Libro I de la serie De Campesino a Marinero. Las Aventuras de Félix Núñez, de Fernando Lizama Murphy (disponible en Amazon)

En la época en que comienza mi aventura, marzo de 1819, yo tenía dieciséis años. Era un joven robusto de tanto picar leña, de empujar el arado detrás de los bueyes, de encaramarme a los manzanos y a los perales, de tirar las redes en el lago y en el mar. Hoy soy un anciano, la vista y el oído me fallan y también las fuerzas. Lo que les narraré ocurrió hace casi medio siglo.

Me llamo Félix Núñez, soy nacido en Vichuquén, caserío en la costa de Curicó. Hombre de campo, las primeras letras me las enseñó el padre Nicodemo, ayudante del párroco don José Hurtado de Mendoza, pero fue por un tiempo breve porque debí reemplazar a mi padre en las faenas campesinas. Los realistas lo enrolaron por la fuerza durante la Guerra de la Independencia, para luchar contra el cacique Basilio Vilu y nunca más supimos de él.

Cinco años después de su partida, Rosario, mi madre, una mestiza fuerte, sobrina lejana de Vilu, insistía en que su hombre ─como le llamaba─ estaba vivo, porque en sus sueños no le había avisado de su muerte. Ella aseguraba tener un sentido que le permitía, mientras dormía, conocer lo que en verdad ocurría con otras personas que llevaba en su corazón, aunque estuviesen lejos.

─Más que finado, para mí que éste armó casa por allá por donde se fue con eso de la guerra ─solía decir, quizás como una forma de engañar la soledad. Por lo menos, mientras viví a su lado, ella nunca lo dio por muerto, ni vistió de viuda y eso le servía de esperanza y de pretexto para evitar el embate de algunos pretendientes.

Aprendí a leer y a escribir bien cuando fui mayor, que fue también cuando estudié para ser maestro de escuela. Ahora, ya retirado de todo y desde hace un tiempo de regreso en el terruño natal, donde han muerto casi todos aquellos con los que compartí mi infancia y presintiendo cercana mi propia partida, he decidido dejar por escrito aquello que tantas veces relaté a alumnos y vecinos, historias que muchos de ellos, encerrados en este rincón y ajenos al mundo real, creyeron desvaríos de viejo loco. Dijeron que eran sucesos imaginados, pero puedo jurar sobre la tumba de mi santa madre que todo lo narrado ocurrió, porque lo viví en carne propia. 

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FINS AVIAT, CATALUNYA. Cap 2

Capítulo 2 de FINS AVIAT CATALUNYA  (Hasta pronto, Cataluña), de Fernando Lizama Murphy. Novela en preparación. VER CAP 1

Fins Aviat, Catalunya...

Poco después de la desaparición en el mar de los hermanos Vilarrubias, llegó, proveniente del caserío de Terrades, famoso por sus cerezas, Remei Grau, hermana de la madre de Ramón, para establecerse en Barcelona. Arribó junto a su marido, Francesc Terradas, que viajó recomendado al obispo por el párroco de su pueblo gracias a su habilidad para pintar el interior de las iglesias. Su currículo incluía capillas en su villa natal, en Pont de Molins, y hasta en Figueras. Viajaba con ellos el menor de sus hijos, Isidre, un poco mayor que su primo Ramón. Este muchachito tenía la tez más clara, ojos color celeste acuoso, heredados de su padre, y el pelo crespo, castaño claro, casi rubio. Al igual que Ramón, era delgado y alto para su edad. Poco tardó en sumarse a las andanzas de los otros, pero su madre, severa, lo obligó a distanciarse de ellos y asistir a clases en el colegio de los escolapios. Remei, por la fuerza, evitó que participara de las vagancias de su primo.

A Isidre, al igual que a su padre, le gustaba pintar y muchas veces, mientras el profesor enseñaba matemáticas, fue sorprendido dibujando en su cuaderno ángeles o imágenes sagradas parecidas a las que veía a su padre bocetar en casa antes de traspasarlas a atrios o cielos de iglesias.

La situación de los Terradas era bastante mejor que la de Felipa y en algún momento Remei pensó en traerse a su sobrino a vivir con ellos. Pero lo analizó mejor y temiendo que Ramón pudiese contaminar a Isidre, se desistió de la idea. Prefería invitarlo a almorzar de vez en cuando. Muchas veces llegó junto a Quimet y, si bien la olla no era excesiva, alcanzaba para todos.

A los que sí se llevó a vivir fue a Aina y a Adriá. Un día aparecieron por casa junto a Ramón y ella pudo ver en los ojos del pequeño el hambre crónica. Le pidió a su sobrino que la acompañara a conversar con Felipa y le ofreció hacerse cargo de la muchacha y de su hijo; a cambio, la niña ayudaría en los quehaceres domésticos. Felipa, que se daba cuenta del futuro de privaciones que les esperaba a su lado, no vaciló en permitir que esta mujer, hasta ese momento desconocida, se hiciese cargo de aquellos que a ella le costaba tanto mantener. Por supuesto que Remei le aseguró que las puertas de su casa estarían siempre abiertas cuando los quisiese visitar. Seguir leyendo “FINS AVIAT, CATALUNYA. Cap 2”

FINS AVIAT, CATALUNYA. Cap. 1

Capítulo 1 de FINS AVIAT CATALUNYA  (Hasta pronto, Cataluña), de Fernando Lizama Murphy. Novela en preparación.

Hasta pronto Cataluña

Hacia finales de 1887, Ramón y Quimet Vilarrubias recorrían de punta a punta las obras colaborando con los maestros que trabajaban en las diversas construcciones para la gran Exposición Universal. Varias veces al día circulaban por debajo del Arco del Triunfo, recién terminado, o frente al Gran Hotel Internacional, al que se le hacían los arreglos finales. También trasladaban herramientas y materiales al pabellón de la Compañía Trasatlántica Española, diseñado por Antoni Gaudí, un arquitecto local que daba que hablar.

En el último tiempo toda la ciudad giraba en torno a este evento que le otorgaría a Barcelona un sitial de privilegio entre las grandes urbes europeas. Varios edificios de estilo modernista iban tomando forma en el Parque de la Ciudadela, ese que fuera levantado donde estuvo el llamado barrio de la Ribera, que ahora dejaría de ser un lugar repudiado por los barceloneses a raíz de las represiones militares que ahí se llevaron a cabo. Pasaría a transformarse en un verdadero hito arquitectónico, en la puerta a ese futuro que los empeñosos habitantes de la ciudad anhelaban.

No faltaban las voces disidentes, pero la mayoría de los catalanes estaban contentos con ser la sede de este magno acontecimiento que catapultaría a su querida ciudad a las altas esferas internacionales. La metrópoli era la más industrializada de España, pero continuaba siendo anticuada según los cánones de esa nueva Europa que, entre guerra y guerra, se erguía desde las cenizas en medio del humo de las chimeneas, gracias a la revolución industrial. Seguir leyendo “FINS AVIAT, CATALUNYA. Cap. 1”