Las accidentadas exequias de Prat y Serrano

En uno de mis últimos viajes a Iquique llegó a mis manos esta historia, escrita por un bombero voluntario de esa ciudad. Me pareció material interesante como para escribir una crónica, pero después de releerla, creí mejor dejarla como estaba, con ese especial sabor de aquel que la escribe porque la siente desde el corazón.

Vaya desde este chileno un sincero homenaje a los voluntarios del Cuerpo de Bomberos de Iquique, que en ese instante sublime, fueron capaces de sobreponerse al temor para llevar a cabo un acto heroico, aún a riesgo de su propia integridad. Acto que enaltece la dignidad del género humano.

Ojalá saquemos lecciones para el futuro y que disfruten esta lectura como me ocurrió a mí mientras le hacía algunas pequeñas correcciones.

Fernando Lizama Murphy

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22 de mayo 1879

La Sepultura de Prat y Serrano

Rodrigo Longa T.

Voluntario del Cuerpo de Bomberos de Iquique.


Miércoles 21 de Mayo de 1879. El día más largo para Chile y para bomberos de Iquique. La historia oculta que se mantiene latente en nuestra ciudad es inmensa y muchos la desconocen.

Hoy gracias a los relatos históricos que cuentan los mismos libros de guardia, novedades y relatos orales de la época. Les narraré parte de lo que se vivió aquel día.

Libro de Guardia C. Bomberos Iquique
Libro de Guardia C. Bomberos Iquique

Cuando comenzaba a caer la noche, los cuerpos de dos oficiales chilenos fueron depositados por un solitario bote en el muelle de la ciudad. En ese lugar comenzó a aglomerarse la gente, a gritar consignas anti chilenas y a agredir los cuerpos.

Esto llegó a oídos del Director de la Primera Compañía de Bomberos, don Eduardo Llanos, quien fue a entrevistarse, donde hoy se encuentra la antigua aduana, con el General Buendía, a cargo de la ciudad.

Al salir Llanos del lugar, un contingente de soldados peruanos retiró los cuerpos del puerto y los llevó a un costado de la aduana, donde se depositaba también la basura. Desde ahí serían derivados a una fosa común.

Cuentan los relatos orales y escritos que los transeúntes que circulaban por el sector, pateaban y escupían los restos. Varias mujeres, pertenecientes a la comunidad española, se quejaron con Eduardo Llanos, que por razones humanitarias volvió a entrevistarse con el General Buendía, ahora escoltado por un piquete de bomberos. Buendía esta vez accedió a entregarle los cuerpos, para que fuesen retirados de la calle y evitar posibles disturbios.

Llanos ordenó traer sábanas de su casa para trasladarlos desde ese sector hasta la Compañía de Bomberos, que se encontraba a solo una cuadra. Los bomberos de la Primera Compañía los llevaron desde ese lugar con una escolta, para evitar algún tipo de agresión.

Ya en el cuartel, los restos de ambos oficiales chilenos, del Capitán Prat y el Teniente Serrano, con sus uniformes a mal traer, son llevados a la casa N°14, a la vuelta de la compañía, para ser preparados los cuerpos. En ese Lugar, según cuenta la tradición oral, las mujeres los bañan, lavan sus ropas y según los mismos descendientes de aquellas damas, cuentan que el pantalón de Prat estaba roto en una de sus rodillas con un “7”, razón por la cual fue zurcido con un hilo azul, que era más claro que el uniforme.

Don Eduardo Llanos
Don Eduardo Llanos.

Luego de esto son devueltos al cuartel, trasladados por una comitiva de Bomberos de la Primera Compañía, quienes depositan los cuerpos en unas camas a la espera de los ataúdes.

Al salir a comprar los ataúdes, se encontraron con un problema; las empresas que los construían no les querían vender féretros para enterrar a los chilenos. La voz se había corrido rápido y sabían que los “españoles” tenían los cuerpos de esos chilenos que habían mantenido el bloqueo en Iquique.

Al no poder conseguir ataúdes, ya en la madrugada del 22 de mayo, se encargan los féretros a un carpintero de la ciudad, quien accede a fabricarlos. Asistió a tomar las medidas de los difuntos, se retiró y comenzó rápidamente su armado. Logró terminar casi completamente el de Serrano, pero para el de Prat faltaba madera. Cuando el carpintero salió a comprar más materiales, nadie le quiso vender. Al plantear el problema en la compañía, bomberos comenzó a reunir cajas de cerveza, las que estaban hechas de madera. Cuando se reunió la suficiente cantidad, fueron entregadas en secreto al carpintero, quien logró terminar ambos féretros, los que fueron llevados en una carreta cubierta para que no notara la gente que se trasladaban los ataúdes.

En la compañía fueron recibidos por los bomberos, quienes agradecieron al carpintero, que se retiró rápidamente.

Cuerpo de Arturo Prat, siendo velado en Iquique
Cuerpo de Arturo Prat, siendo velado en Iquique.

Los cuerpos fueron preparados, envueltos en sábanas. El Capitán Prat con las que tenían el monograma “E. LL.”, correspondiente a Eduardo Llanos y las de Serrano en un color blanco, sin marcas.

Los cuerpos fueron depositados en ambos féretros, mientras la compañía rendía los honores correspondientes. Ambos sellados y clavados con martillos y hachas.

Mientras, seguían las malas noticias. Las empresas que arrendaban las carrozas fúnebres se negaron a rentarlas para el traslado de los chilenos, quizás por el odio que despierta una guerra, o por miedo a ser agredidos. Quizás un poco de ambas.

Luego de que el propio Llanos fuera a hablar en las funerarias y frente a la negativa, la única opción que quedaba era arrendar dos carretas de carga de carbón, las únicas que fueron cedidas.

Las carretas fueron limpiadas en la medida de lo posible, rápidamente fueron subidos los ataúdes, y una pequeña comitiva compuesta entre simpatizantes chilenos, españoles y bomberos, encabezada por el propio Eduardo Llanos salen pasada la hora de almuerzo rumbo al Cementerio Nº2, ya desaparecido, entonces ubicado donde hoy se encuentra la población Jorge Inostroza.

Pasada la mitad del trayecto, los peruanos comenzaron a salir a las calles, gritando consignas anti chilenas, mientras escupían y apedreaban los féretros, y escupían a la gente. Todo a vista de las demás colonias extranjeras que se mantenían en Iquique, lo que despertó la empatía y solidaridad de ellas. Al faltar un cuarto del trayecto, un hombre a caballo desciende y le informa a Llanos que había peruanos esperando en el cementerio para evitar la sepultación. Además, las fosas habían sido mancilladas con restos orgánicos humanos.

Se toma la decisión de disolver al momento la procesión. Algunos suben a las carretas, que giran en una esquina y vuelven rápidamente por caminos distintos rumbo al cuartel de la Primera Compañía.

Al llegar, se encontraban representantes de las compañías de bomberos de las diferentes colonias, para entrevistarse con Eduardo Llanos. Se tomó la decisión de llamar a reunión extraordinaria del Cuerpo de Bomberos de Iquique. La tradición oral cuenta que participaron la 1a Española, 2a Alemana, 4a Italiana, 5a Yugoslava y 6a Chilena, que tomaron la decisión de escoltar los restos mortales de los héroes chilenos, ahora no al cementerio Nº2, sino que rumbo al Cementerio General (hoy Cementerio Nº1), para ser enterrados en ese lugar. Pero todo debería llevarse a cabo en las penumbras de la noche, para evitar al grueso de la población. Las carretas serían engalanadas con retazos de tela negras y escoltadas por la totalidad de las compañías de bomberos, con anchones y honores bomberiles, para que la ciudad asumiera que se estaban trasladando restos de bomberos y que se trataba de un entierro de alguna compañía.

Bomberos y Marinos marchando juntos por Iquique en un aniversario del 21 de mayo.
Bomberos y Marinos marchando juntos por Iquique en un aniversario del 21 de mayo.

Ya caída la noche, mientras ambos féretros se mantienen en el cuartel de la 1a Compañía Española, los demás bomberos llegan al sector y toman posición por la que hoy es Calle Patricio Lynch.

Las carretas, vestidas con telas negras con bordes blancos, sus cocheros de negro, portando dos féretros construidos rápidamente, muy humildes y sencillos, mientras en las afueras, los voluntarios esperan con sus tenidas de parada. Se da la orden de encender anchones.

Los estandartes encabezan la formación. Iluminado por las antorchas aparece el féretro de Prat, escoltado por seis bomberos, cubierto con la bandera española de la Primera Compañía. Es subido en total solemnidad a la primera carreta. Mientras, ya viene el féretro de Serrano, también cargado por bomberos y es depositado en la segunda carreta.

Al toque de unas campanadas desde la torre de la compañía, comienza la marcha rumbo al cementerio general, acompañada solo por un tambor de órdenes. El trayecto se vuelve, en algunos sectores, lúgubre por la oscuridad y ese salmón intenso de los anchones.

Al llegar al cementerio, las carretas se detienen a un costado, la comitiva abre las puertas que crujen, son descendidos ambos féretros, que son cargados por bomberos al interior, mientras las demás compañías iluminan el camino con sus anchones, hasta llegar al final donde una palma marca el camino. Giran a la izquierda. Espera una diminuta luz, con un piquete de bomberos que escavaron dos fosas, que serían las únicas que mirarían al sur, simbolizando que observaban hacia Chile, esperando volver a su patria. Todas las demás miraban al mar.

Los féretros son apoyados en unas bases especiales, mientras comienzan las palabras de rigor para una sepultación digna. Luego de las palabras de un sacerdote, son alzados ambos féretros para ser descendidos a las fosas. En la de la izquierda, Prat y a la derecha, Serrano. Mientras, uno de los carros bomba que acompañaba la comitiva, hace sonar su campana.

Luego de cubrir ambos féretros con tierra, son instaladas dos cruces sin nombre, y los lugares son adornados. Frente a la nula venta de coronas de flores, se reemplazan por coronas confeccionadas con cuerdas que utilizaban bomberos en los incendios.

Uno de los asistentes, que según cuentan los relatos, habría sido uno de los marineros del Huáscar, escribió estas palabras en la cruz de Serrano:

“Este oficial murió al pie del torreón”.

Los Hombres de mar sabrán entender su significado.

De esta forma, al salir del Cementerio, la comitiva se formó y procedieron a retirarse cada compañía rumbo a sus cuarteles.

Así comienza una leyenda y una tradición, que lleva 139 años y que se mantiene hasta el día de hoy, con una inmensa solemnidad y simbolismo, que se lleva a cabo de la mano de la armada. Ya que todas estas señas, como las sábanas, las cruces, las coronas de cuerdas y la palma, fueron cruciales para encontrar, dos años más tarde, ambas tumbas, para exhumar los restos de Prat y Serrano y darle los honores de héroes.

Todo lo que les he contado aquí corresponden a relatos, disponibles en los libros de Guardia, actas, relatos orales y tradiciones familiares que se mantienen vivos en aquellos que hasta el día de hoy son guardianes de las vivencias de sus antepasados, en un Iquique peruano.

Que esta tradición jamás se pierda, pues es un trozo de historia invaluable.

Y todo esto ocurrió en el edificio de la Primera Compañía de Bomberos Española, ubicada en Bolívar con Patricio Lynch, construcción que se mantiene intacta desde 1877 a la fecha.

Un Edificio que debiera ser considerado Monumento Nacional por el gran significado y relevancia que tuvo para la Historia de Chile.

Rodrigo Longa T.

 

Un comentario en “Las accidentadas exequias de Prat y Serrano

  1. Conrad Schülke

    Estimado Fernando muchas gracias por este post, la verdad es muy conmovedor la forma en que relata la situación y como uno se transporta imaginariamente a ese día como si hubiera sido un observador mas de esos actos…

    Me gusta

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