EL SOMBRERO DE LA CONDESA

Se embarcó entre gallos y medianoche, huyendo de su Hungría natal. Cambió su nombre en el camino. Antes, a bordo de un vapor, había enviado a sus parientes de Chile un baúl gigante de alcanfor con lo rapiñado a las arcas de su país, aprovechando el caos de posguerra.

En su patria era una condesa perseguida por la justicia. Acá, una mujer acogida por la elite santiaguina que, omitiendo su pasado, la incorporó a la vida social que tanto agradaba a la folklórica parodia local de la Belle Époque.

Cuando espías de su país la ubicaron en Chile, solicitaron su extradición, aunque sin mucho afán. Era de mal gusto juzgar a un miembro de la nobleza. Las autoridades nacionales pasearon por años entre los escritorios de la cancillería y de los juzgados la petición magyar. Así transcurrió el lustro necesario para que la condesa olvidara sus culpas y retomara, sin tapujos, sus antiguos títulos. Entonces, con mayor razón pasó a ser invitada de honor a todos los eventos sociales. La burguesía local buscaba su cercanía, aunque no faltaran aquellos que la apuntaban con el dedo, pregonando el pasado oscuro de la noble y hermosa dama. Seguir leyendo “EL SOMBRERO DE LA CONDESA”