A RUSIA CON ILUSIÓN

Por Fernando Lizama-Murphy

Las tragedias que le ocurren a la humanidad tienen coletazos que son opacados por el drama principal. Muchas personas se ven afectadas por estas consecuencias secundarias, pero no constituyen en sí un material de estudio suficiente como para ser consideradas como parte relevante de la historia o de las noticias. Eso ocurrió con más de diez mil estadounidenses o emigrantes que partieron hacia la Unión Soviética en busca de un futuro mejor y que fueron devorados por el sistema ruso.

Equipo de béisbol en el Parque GorkiLos Antecedentes

La corriente migratoria hacia los Estados Unidos ha sido permanente desde su nacimiento como nación y, ya en 1920, el país llevaba muchos años convertidos en el símbolo del bienestar; la aspiración de millones de personas en todo el mundo era disfrutar de sus ventajas. El flujo de migrantes era inatajable y las naves provenientes de Europa y de Asia arribaban repletas a los puertos norteamericanos. Desde el sur del río Bravo, los latinos llegaban por cualquier medio buscando salir de la mediocridad que ofrecían sus países. El proceso se había acentuado a partir de la época de la fiebre del oro en California y parecía que el Tío Sam tenía capacidad para absorber a todo aquel que quisiera trabajar y vivir bien. Por eso se le denominó “El País de las Oportunidades”

Este aumento explosivo de la población, la capacidad inventiva de los yanquis, junto con el aumento de la demanda por productos estadounidenses antes, durante y después de la Primera Guerra Mundial, llevó a la industria a crecer a pasos de gigante. Todo lo que Estados Unidos producía, se vendía, y parecía que esa apetencia era insaciable, por lo que las máquinas trabajaban sin cesar. Los únicos que permanecían ajenos a este boom eran los agricultores. Los precios de los productos de la tierra estaban estancados y las cosechas superaban las necesidades de la población, empobreciendo en forma acelerada a los pequeños campesinos.

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EL ESCÁNDALO DE LA SÍFILIS

John Charles Cutler in GuatemalaEl experimento con los dementes, me produce más que un poco de desasosiego. Ellos no pueden dar su consentimiento, no saben lo que sucede y si alguna organización benéfica llegara a enterarse, armarían una gran alharaca.

R.C. Arnolds, Médico del Servicio Público de Salud de Estados Unidos, en carta dirigida al John Charles Cutler, jefe del proyecto.


En Octubre del año 2010, el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica reconoció como “abominables y gravísimos” los experimentos en humanos que se efectuaron en Guatemala desde 1946 en adelante y el Presidente Obama se disculpó públicamente con su igual guatemalteco, Álvaro Colom.

Esta situación la hizo pública la profesora de Historia Médica del Wellesley College, Susan Reverby, quién, al investigar en los archivos del fallecido doctor John Charles Cutler, se encontró con un estudio cuyos métodos y contenidos se mantuvieron en secreto por muchos años.

Cuando el mundo aún no terminaba de reponerse del horror de los experimentos en los campos de concentración nazis, ya en Guatemala, con el beneplácito de sus autoridades, se estaba llevando a cabo una investigación científica estadounidense que utilizó como conejillos de indias a reos, a conscriptos del ejército, a prostitutas, a deficientes mentales y es posible que incluso a niños. A todos se los usó mediante engaños y sin informarles del verdadero objetivo del estudio. Seguir leyendo “EL ESCÁNDALO DE LA SÍFILIS”