EL VAPOR DE LA DUCHA

Cuando finalizaba la fiesta por mis ocho años, los amigos, entre risas, me comentaron que mi padre los había acariciado.

—Conmigo siempre lo hace —les expliqué, nervioso.

—Pero tú eres su hijo —replicaron con sorna.

Mi madre minimizó el tema:

—Tú sabes cómo es tu padre. Siempre querendón con los niños —me dijo.

—Es que me avergüenza que acaricie a mis amigos. Seguir leyendo «EL VAPOR DE LA DUCHA»

SUPE

Necesité amedrentar a Victoria, amenazarla de muerte para que me lo contara todo y se resistió hasta cuando el puñal comenzaba a penetrar en sus carnes. Cuando finalmente accedió, me obligó a jurar que no se lo contaría jamás a nadie. Menos a ti.

Así supe que aquella a la que siempre consideraste tu madre, no era tal.

Supe que naciste en un burdel de mala muerte en la calle 10 Oriente, en Talca; que tu auténtica madre era una puta a la que en un allanamiento en busca de drogas, la policía encontró postrada en un camastro inmundo, llena de pústulas y laceraciones y a ti, una guagua, llorando de hambre y frío en una caja de cartón. Supe que a esa pobre mujer la trasladaron al hospital, donde se le perdió el rastro y que a ti, una de las policías que participaba en la operación te llevo con ella, pensando en regresarte con tu madre cuando recuperara la salud. Seguir leyendo «SUPE»