AL RITMO DE LAS OLAS

a mano en el mar¡Tanto que te lo dijimos, Carlita! Unirse a un hombre con esa diferencia de edad, no podía llevar a nada bueno. Y menos, tratándose de un artista con tres matrimonios a cuestas. ¡Si recién cumplías dieciocho cuando él ya peinaba los sesenta!

Todo comenzó cuando visitaste a tu prima Jackie en Nueva York y ella, por su profesión tan metida en el ambiente artístico, te llevó al concierto y te lo presentó tras bambalinas. Quedaste extasiada con sólo verlo, pese a su pelo teñido, a su exceso de maquillaje para esconder las arrugas. Y él, seguramente, se encandiló con tu porte, tu tipo tan exótico, que muchos yanquis pensaron que Chile estaba cerca de las Filipinas. Seguir leyendo “AL RITMO DE LAS OLAS”