CUENTO DE NAVIDAD

El 24 de diciembre a mediodía, se paralizaron las actividades en la oficina de contabilidad en la que trabajo, para que los funcionarios asistiésemos al salón de reuniones. Allí, los casi cincuenta empleados disfrutamos de un cóctel organizado por la gerencia, celebrando la Navidad. No faltaron los canapés, pastelitos, torta y otras delicadezas dispuestas por los jefes, acompañadas de champaña y bebidas. También nos repartimos los típicos regalos del amigo invisible.

Como siempre, las conversaciones giraron en torno a los temas habituales en las reuniones de oficina, con risotadas entre los hombres y comentarios relativos a la forma de vestir de la fulanita o a las conductas de la sutanita, por parte de las mujeres. No faltó el que con tono malicioso sacó a relucir el romance, tan “secreto” que todos conocían, entre el gerente y la nueva secretaria.

GEMELOS

(CUENTO) Por Fernando Lizama-Murphy

niños caminoNacimos el mismo día desde el mismo vientre. A mí los vientos de Playa Ancha me arrastraron al mar; él prefirió la relativa quietud de una oficina bancaria. Yo opté por los amores fugaces, de esos cuyas huellas se borran como pisadas en la arena; él armó una hermosa familia con su mujer y sus tres hijos.

Él descansa en el féretro en medio de la iglesia; yo, que pasaba por aquí, como dicen las visitas inesperadas, contemplo su cuerpo en eterno reposo. Es tanto nuestro parecido que creo estar viéndome a mí en ese macabro sitio. Como si el vidrio que lo separa fuese un espejo. Y preferiría que así hubiese sido, ser yo el que ocupara ese lugar. Para mí las responsabilidades terminan en cuanto el barco atraca, pero él aún no concluía su tarea.