MISTERIOS TRAS EL NAUFRAGIO DEL POLAR MIST

Por Fernando Lizama Murphy

Un gigantesco cargamento, con 474 lingotes de alto contenido en oro, yace en el estrecho de Magallanes desde hace poco más de tres semanas. El hundimiento del buque pesquero Polar Mist —de bandera y tripulación chilenas— dejó una estela de misterio a ambos lados del océano. Mientras las autoridades transandinas indagan las razones del “abandono del barco” realizado por los pasajeros del Polar, en Chile las dudas se concentran en cómo reflotar el buque y en los enigmas que lo rodean.

Revista Qué Pasa, citada por OPI Santa Cruz 19/02/2009

El 18 de enero de 2009, mientras era arrastrado por el remolcador Beagle, se fue a pique el pesquero, de bandera chilena, Polar Mist, cargado con 474 lingotes de doré, nombre que se da a la mezcla de metales nobles sin refinar.  Pesaban 9,5 toneladas, con contenido de oro, plata y otros minerales, provenientes de las mineras Cerro Vanguardia SA (dueña de 340 de los lingotes) y Minera Tritton SA (propietaria de 134 barras), ambas operando en la Provincia de Santa Cruz, Argentina. Aunque nunca se conoció su valor exacto, se estima entre 15 y 20 millones de dólares.

La carga, procedente de Punta Quilla, puerto ubicado en la desembocadura del río Santa Cruz, de la vecina nación, iba destinada a Punta Arenas, Chile

Desde un primer momento un manto de dudas y sospechas se levantó con respecto a las circunstancias y a la forma en que ocurrió el naufragio, por cuanto las autoridades argentinas no entregaron una información clara y oportuna al respecto.

El 1° de agosto del mismo año concluyó con éxito la operación de rescate de los lingotes desde el fondo del mar y las investigaciones periodísticas, que se habían iniciado desde el momento mismo del naufragio, se incrementaron con más misterios, algunos de los cuales, pese al tiempo transcurrido, no han podido ser dilucidados, básicamente por la cortina de humo que desde Argentina se tendió sobre los hechos. En esta crónica trataremos de aclarar algunos de ellos.

La primera pregunta que surgió en la época fue ¿por qué se utilizó una frágil goleta pesquera, de solo 23,7 metros de eslora, 6,7 de manga y 51,31 toneladas netas de transporte, para trasladar un valioso mineral en un área conocida como una de las más veleidosas de los siete mares?

LA MAGIA… (fragmento)

Por Javier Orrego C.

Grabado de Flammarion con leve desenfoqueLa mente humana es un enigma aún por resolver. El cerebro es una floración de la espina dorsal, la cúspide de aquella escalera que hizo posible que algunos primates, en los remotos tiempos en que el alma humana descendía a la Tierra, se irguieran del suelo y levantaran su vista a las estrellas. Sólo así el receptáculo -el cuerpo de los primates- pudo estar listo para alojar a las mónadas humanas, semillas de dioses, gérmenes del hombre futuro, que descendían del “cielo”.

Desde un principio el impulso que hizo posible el poblamiento del planeta empujaba al hombre a elevar su mirada a los cielos. El hombre sólo puede resolver el enigma de su vida mirando hacia arriba, sintiendo el vértigo de los espacios infinitos, del firmamento, de la eternidad.