LA TORMENTOSA VIDA DE UNA NIÑA MIMADA

Blanca Errázuriz, fotografía entre los años 1910-1915.
Blanca Errázuriz, fotografía entre los años 1910-1915.

Una noche de 1919 el cine Olimpo de Valparaíso estaba repleto de público expectante por ver la película La mujer y la Ley, filmada y estrenada un año antes en Estados Unidos. La cinta muda y en blanco y negro, dirigida por Raoul Walsh y protagonizada por Miriam Connors, Jack Cooper y Peggy Hopkins Joyce, narraba un episodio de la vida real, acaecido el 4 de agosto de 1917, cuando una mujer asesinó de cinco balazos a su ex marido. Este hecho pudo ser un crimen más si no hubiese sido porque ambos eran miembros de la más rancia aristocracia neoyorkina. Aunque los lugares en los que ocurrieron los hechos y los nombres de los verdaderos protagonistas fueron cambiados para la historia fílmica, en Chile todos sabían de quiénes se trataba.

La dama que cometió el crimen era la chilena Blanca Elena Errázuriz Vergara, nieta de don José Francisco Vergara, héroe de la Guerra del Pacífico, fundador de la ciudad de Viña del Mar y multimillonario.

¿Cómo se llegó a este fatal desenlace? Seguir leyendo “LA TORMENTOSA VIDA DE UNA NIÑA MIMADA”

EL BATERISTA

Mi nombre es Alfredo Mercupillán, Fredy Mércupi en el ambiente artístico. Soy el baterista de la banda de rock progresivo “Los Estúpidos”. Sí, como se oye. Seguramente se preguntarán por el origen de tal nombre; les explico que somos cinco integrantes, que comenzamos a tocar, con mucho éxito, en fiestas de la universidad. Cuando decidimos profesionalizarnos, se lo comunicamos a nuestras familias. Consideraron nuestro proyecto como una soberana estupidez. El bautizo fue fácil. Hoy, varios de aquellos que antes nos descalificaron, viven a costillas nuestras. Seguir leyendo “EL BATERISTA”

LA MÁQUINA

La MáquinaEn el vecindario lo conocimos como “La Máquina”. Jamás nos preocupó conocer su verdadero nombre. Tendría unos diez años más que yo, medía cerca de dos metros y pesaba, por lo menos, ciento treinta kilos. Su inteligencia era inversa a su musculatura.

Fui testigo de su fuerza impresionante cuando la Chevrolet Apache amaneció con el neumático desinflado y mi padre recordó, enrabiado, que tenía la gata prestada. Jugando le dije:

—Máquina, levanta la camioneta.

Y él la alzó como si se tratara de un saco de cemento. La mantuvo en alto hasta que mi viejo le instaló un tronco bajo el eje. Cuando hubo cambiado la rueda, La Máquina la depositó con suavidad en el suelo. Quedamos todos boquiabiertos. Seguir leyendo “LA MÁQUINA”

VIAJE A “EL PANTANO”

¡Y yo en esta facha! Te recriminas cuando lo ves subir portando un maletín de cuero. Ese hombre no pertenece al mundo de los pasajeros de ese microbús rural. Estás acostumbrada a cargar sacos de papas, ovejas, balones de gas, pero no a ver un espécimen como éste. Atractivo, elegante, cuarentón. ¿A qué irá a “El Pantano”? No existen industrias ni oficinas públicas y en la faena forestal sólo trabajan obreros. Si es un turista pudiente debería viajar en una camioneta cuatro por cuatro, no en ese destartalado microbús.

Al mirarlo sientes renacer la coquetería sepultada por tu trabajo. Te sabes atractiva, aunque algo abrutada, como lo señaló un pretendiente que osó meter sus manos donde no debía. Cohibida por tu aspecto, te ausentas por unos minutos, para regresar con algo de maquillaje y peinada. Seguir leyendo “VIAJE A “EL PANTANO””

AL RITMO DE LAS OLAS

a mano en el mar¡Tanto que te lo dijimos, Carlita! Unirse a un hombre con esa diferencia de edad, no podía llevar a nada bueno. Y menos, tratándose de un artista con tres matrimonios a cuestas. ¡Si recién cumplías dieciocho cuando él ya peinaba los sesenta!

Todo comenzó cuando visitaste a tu prima Jackie en Nueva York y ella, por su profesión tan metida en el ambiente artístico, te llevó al concierto y te lo presentó tras bambalinas. Quedaste extasiada con sólo verlo, pese a su pelo teñido, a su exceso de maquillaje para esconder las arrugas. Y él, seguramente, se encandiló con tu porte, tu tipo tan exótico, que muchos yanquis pensaron que Chile estaba cerca de las Filipinas. Seguir leyendo “AL RITMO DE LAS OLAS”

ZORRO ACORRALADO

ZORRO ACORRALADOCuento de Fernando Lizama-Murphy

Cuando te vi a través de la vitrina del café, me vi a mi misma, ocho años antes, sentada en la silla que hoy ocupaba la muchacha. ¿Qué edad tenía ella, trece, catorce? Más o menos la misma que yo entonces.

Me dieron deseos de entrar y mostrarte a Matías, el hijo que me dejaste de herencia cuándo, luego de conocer mi embarazo, huiste como conejo del zorro. Pero me detuve. Preferí seguir viéndote actuar. Leyendo tus labios podía casi escuchar cómo te la engrupías, tal como lo hiciste conmigo:

―Vamos a ser muy felices los dos—me dijiste cuando yo te hice ver que tenías la misma edad que mi padre. Argumentaste que era mejor, que tú aportarías la experiencia y yo toda la vitalidad de mi juventud. Que desde que te diera el sí, nada me faltaría. Ni a mí ni a los hijos que necesariamente surgirían de una pasión tan pura como la nuestra. Que me llevarías a vivir a un lugar idílico, donde todo abundaba, donde las carencias no aparecían ni en las pesadillas. Lo recuerdo tan bien. Seguir leyendo “ZORRO ACORRALADO”