Crónica de Fernando Lizama-Murphy
Quizás porque los chilenos estamos confinados en este rincón del mundo, cada cierto tiempo surgen aventureros que pretenden romper este encierro enfrentando desafíos distintos, novedosos, casi siempre peligrosos. Esta es la historia de dos abuelas que decidieron unir Chile con Suiza, volando en un pequeño aeroplano.

El 9 de marzo del año 2004, en el aeropuerto de Los Cerrillos, en Santiago de Chile, muchas autoridades, periodistas y curiosos, fueron testigos del inicio de una de esas aventuras que, a comienzos del siglo XX eran tan frecuentes, pero que en el último tiempo solo eran historia. Dos mujeres, madres, abuelas y con disimulados sesenta años a cuestas, intentarían unir la capital de Chile con Ginebra, Suiza.
Lo distinto, lo novedoso y lo peligroso, además de lo inusual de la edad para vivir una aventura de esta naturaleza, era que esperaban llevarla a cabo a bordo de un Beechcraft Bonanza, construido en 1981, aunque su motor, de seis cilindros y 285 caballos de fuerza, solo tenía un año de uso. El “Julie”, como lo bautizaron cariñosamente, era un pequeño avión cuadriplaza, de motor a hélice, al que se le adaptaron estanques adicionales de combustible que aumentaron la autonomía de 4.500 a 13.000 kms. Seguir leyendo «TODAS LAS CANAS AL AIRE. LA INTRÉPIDA TRAVESÍA DE MADELEINE DUPONT Y MARIA ELIANA CHRISTEN»
Crónica de Fernando Lizama-Murphy
La guerra por la conquista del sur de Chile enfrentaba a españoles y mapuches con importantes bajas por ambos lados. Los peninsulares, para atender a sus heridos lejos de la contienda, implementaron una especie de hospital de campaña en la ciudad de Castro, en la isla de Chiloé. Hasta allá trasladaban a sus heridos para que se repusieran y pudiesen regresar al combate.
A mediados de mayo de 1914 zarpó de Bremen, en su crucero de instrucción, el buque escuela alemán Herzogin Cecilie, conocido familiarmente como “La Duquesa”. Llevaba una tripulación de ochenta y un hombres entre oficiales, marineros y cadetes, entre los que viajaban tres chilenos recién egresados de la escuela de pilotines de Bremen.
Crónica de Fernando Lizama-Murphy
El 14 de Abril de 1881, cuando ya había sido sentenciado a muerte por el ejército chileno,Paul Boyton se fugó en extrañas circunstancias. Entonces se insinuó que el gobierno de los Estados Unidos intercedió por él y no quedó otra solución que ponerlo en libertad.
Crónica de Fernando Lizama-Murphy
El poder casi siempre corrompe en América Latina. Muchos de los que, por uno u otro medio llegan a gobernar una nación comienzan a utilizar ese poder para pagar favores de campaña o para enriquecerse, permitiendo además que sus cercanos lo hagan mediante manejos no del todo claros. Es ese mismo poder el que se ha prestado para otro tipo de abusos, tanto de la casta dirigente como de aquellos que, como rémoras, los rodean. Esto se ha hecho más patente en el último tiempo con el surgimiento de los llamados “gobiernos populistas”.
Hace unos días recibí este correo en el que se informa, por parte de un organismo aparentemente especializado, los destinos de dineros venezolanos generosamente repartidos a otros mandatarios latinoamericanos. Como se puede ver, la información no incluye a los Castro, de Cuba.